Andes argentinos cerca de Mendoza

lunes, 26 de abril de 2010

16. Sucre

Me tenía que pasar, lo estaba presintiendo desde que llegué a este país. En el autobús entre Cochabamba y Sucre me tocó una gorda al lado. Una mujer mayor, con su vestimenta tradicional y todo, hace malabares para contenerse dentro de su asiento. Cuando veo que estaba sentada al lado del mío quiero desaparecer, pero no puedo. Tengo por delante una larga noche en compañía. Lo cierto es que ella se comporta y trata de no invadir demasiado mi espacio vital pero su inmensidad es tal que sus carnes rebosan por encima del apoyabrazos que convenientemente me encargué de establecer como barrera y se aprietan contra las mías. Buenas noches y pa lante.
Bolivia también tiene ciudades bonitas. Sucre es una de ellas, a medio camino entre París y Vélez-Málaga. No podía dejar de pensar en Vélez (la pàrte antigua, claro) aunque es una de esas similitudes que se establecen también entre personas: se intuye, aunque no podría decir en que partes concretas basaría el parecido. A pesar de su apariencia de pueblo medio andaluz, con sus casas bien encaladas, tiene unas ínfulas de gran ciudad que, curiosamente, no desentonan con lo pintoreco de sus calles. Sucre fue la capital del país hasta final del siglo XIX, cuando tras una revuelta se llevaron a La Paz el poder legislativo y ejecutivo. Aún conserva el poder judicial al negarse los jueces a irse a La Paz y sus habitantes se siguen considerando sin ninguna duda la capital del país.
El primer día en esta ciudad conozco a Victoria, una malagueña que llevaba 3 años viviendo en Perú y que está ahora colaborando en un pueblo perdido cercano a Sucre. Espero encontrarme otra vez en Málaga con ella. Resulta grato poder conversar con una paisana después de tanto tiempo sin hablar con ningún español. Salvo en Cuzco y algún que otro vasco o catalán perdido, apenas si he encontrado españoles en este viaje, aunque pensándolo bien, lo agradezco.
Otro autobús, aunque sin gorda al lado, con 15 horas de recorrido, me lleva a Santa Cruz por una carretera en gran parte sin asfaltar. A ratos el autobús parece no tocar el suelo de los saltos tan tremendos que pega. Pero el relato de Santa Cruz y sus alrededores lo dejo para la siguiente entrada.

2 comentarios:

  1. Illo!!! cuando vuelves pa tu tierra, mi arma!?

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  2. ¡Pisha! ¡Ya tengo billete de vuelta! El 6 de junio llego con Álvaro a Málaga desde Río de Janeiro. Por cierto, ¿quién eres?

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