Andes argentinos cerca de Mendoza

lunes, 19 de abril de 2010

15. De Perú (Arequipa) a Bolivia (Cochabamba)

A Arequipa llegué un lunes temprano después de un placentero viaje nocturno que pasé durmiendo (he adquirido la habilidad de dormir en transportes públicos). Tras un potente desayuno y una relajante ducha, me dedico a explorar la ciudad. Arequipa se me presenta como la primera ciudad equilibrada de Perú. Es, que no es poco aquí, una ciudad normal donde la gente trabaja, pasea, se divierte... Y este punto de normalidad se agradece después de ciudades tan extravagantes como la extremista Lima, la desquiciada Iquitos o el turístico Cuzco. Me da la impresión que a esta apariencia de equilibrio contribuye el hecho de que sea una ciudad muy rica, la más rica de Perú desde mi subjetiva perspectiva (no he consultado datos estadísticos).
Esta normailidad en su cotidianidad contrasta con lo extraordinario de su arquitectura. Construida en gran parte con una piedra blanca volcánica de una cantera cercana, posee una apariencia extrañamente blanquecina, medio lunar. Debe ser una piedra con cualidades muy buenas para ser tallada, ya que los relieves de algunas iglesias y casonas son espectaculares. Otro activo de la ciudad es el Misti, un imponente volcán de cerca de 6.000 metros que preside la ciudad.
La Plaza de Armas es el punto de encuentro, donde la gente acude en masa para divertirse. Aunque la de Arequipa es especialmente animada, la mayoría de las plazas de las ciudades de Sudamérica que he visitado son así, espacios siempre vivos donde la gente abarrota los bancos y conversa, sin más. Esta costumbre está ya perdida en España donde el ocio urbano parece que solo sea posible a través del consumo, ya sea bebiendo, comiendo o comprando. Intento organizar una excursión al cañón de Atahuasi, uno de los más profundos del mundo, pero finalmente la descarto para evitar problemas con la altura.
A la desagradable hora de las 1.30 de la madrugada cojo un autobús que, previo paso de la frontera en Desaguadero, a orillas del Lago Titicaca, me llevaría a La Paz (Bolivia), la capital más alta del mundo. El paso de la frontera fue un poco caótico, cruzando a pie un puente sobre un riachuelo que divide los dos países. Quienes hayan estado en estos anodinos pasos de frontera sabrán las cotas tan elevadas de fealdad que una ciudad de este tipo puede alcanzar.
La Paz, vista desde lo alto (desde "El Alto"), tiene una apariencia monstruosa y sobrecogedora, llena de edificios altos y chabolas que escalan las laderas del valle donde se encuentra ubicada. Apenas estuve una hora en la estación de autobuses, pero solo de pasada se puede sentir la fuerza y el agetreo intenso de la vida que bulle como en pocos sitios en esta urbe vedada para mí por la altura.
Ocho horas más tarde llego de noche a Cochabamba, después de atravesar un bonito y desolado paisaje atardeciendo. Lástima que la mayoría de los trayectos de autobús en este país los tenga que hacer de noche (hay muchos autobuses entre ciudades, pero extrañamente todos más o menos a la misma hora) y me pierda el disfrute de estos trayectos. El hotel que decidí ir el día anterior está lleno y me derivan a otro que tampoco tiene sitio (hay una conferencia mundial sobre cambio climático). Finalmente el taxista me lleva a un hostal muy austero pero céntrico, donde puedo pasar la noche. En este viaje me he dado cuenta que por primera vez en mi vida no me conformo con dormir en cualquier sitio y que valoro mucho la comodidad. Si no hay más remedio, como por ejemplo en la selva, uno puede dormir en cuchitriles pero si se puede elegir, aunque haya que pagar más, prefiero un sitio limpio, con buena cama y buenas sábanas, exterior y razonablemente bonito. No es que busque hoteles de 5 estrellas, casi siempre me he quedado en hostales, pero con unos requisitos mínimos. Este hostal de Cochabamba es el primero en más de dos meses de viaje con baño compartido. Se ve que me estoy haciendo viejo.
Cochabamba es una ciudad triste. El centro es bastante decrépito, se ve que las clases altas lo han abandonado para instalarse en el Norte de la ciudad, que tampoco vale mucho. Viniendo de la occidentalizada Arequipa me choca la pobreza de esta ciudad (no debo olvidar que estoy en el país más pobre de Sudamérica). No puedo olvidar los ojos de profundo desamparo de algunos niños pidiendo limosna de un lado para otro en la calle, cada uno a su manera: una cantando y bailando de forma mecánica, otro de no más de cuatro años canturreando y rasgando una guitarra de juguete, otro directamente llorando a moco tendido. Tremenda desolación.
Huyo a Sucre, pasando antes por una estación abarrotada llena de gente gritando los destinos de los autobuses. A las puertas, un mercadillo, por llamarlo de alguna manera, ofrece mil sitios para comer. Tengo hambre, quiero cenar antes de meterme en el autobús, pero nada de lo que veo y huelo me sirve. Una pizza de dudosa calidad en un restaurante de la misma estación terminaría con la búsqueda.

8 comentarios:

  1. Manolo!!!! que estoy enganchaíta a tu blog. No paro de buscar en el mapa los sitios que vas visitando y hasta estoy refrescando la geografía olvidada.

    Se me olvidó decirte que estoy colaborando con un proyecto en Bolivia (vaya, les he hecho la página web) y podrías haber visitado la casa, aunque imagino que sería duro ya que es una casa para mujeres con SIDA, en fin, por si quieres curiosear, aqui te dejo la página:
    http://www.viajeroporelmundo.com/epuakunatai/epuakunatai.html

    Me parecen muy interesantes todas tus aventuras, ¡anímate a seguir escribiendo que somos muchos los que estamos pendientes!

    Un besazo

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  2. Por cierto, soy Mª del Mar (Bueno) :)

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  3. Cada entrada en tu blog me emociona. Qué mundo éste tan loco, donde la preocupación por adelgazar de un cuarto de mundo, contrasta con el hambre de los tres cuartos restantes. Gracias por narrarnos de manera tan cercana, sencilla y excepcional tu aventura.

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  4. ¡Muchísimas gracias por vuestra participación! No sabéis el gustazo que da ver que hay nuevos comentarios en el escritorio del blog.
    Mª Mar, voy a consultar la página, a ver si puedo visitar la casa.
    ¿Quién es el que escribió el 20 de abril a las 12.21? Me gustaría saber quien eres

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  5. Como dice Maria del Mar y yo mismo por email (ya sabes que no soy muy dado a comentar en sitios publicos), me está entusiasmando tus historias. Y sobre todo porque veo al autentico Manolo detrás de tus palabras! Esperaré con ganas el próximo capitulo.

    Sigue disfrutando como lo estás haciendo que estos momentos de la vida son únicos.


    NOTA: ve preparando la selección de mejores fotos.

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  6. Todo un honor que hayas hecho un esfuerzo para escribir en un sitio público, aunque estemos entre amigos. También es un honor que sigas el blog y que te guste. ¡Nos vemos en Málaga en tu último verano de soltero!

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  7. Ya ves...somos muchos tus seguidores, los que esperamos con impaciencia una nueva entrada en tu blog. Sigue disfrutando como hasta ahora de esta experiencia inigualable.

    Cristina

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  8. Claaaro! Un beso muy fuerte y a ver si hablo un día contigo, que ya hace tiempo

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