Andes argentinos cerca de Mendoza

domingo, 28 de marzo de 2010

11. Lima. Estafado pero contento

http://www.youtube.com/watch?v=Yfd_8j4imOQ&feature=related
A Lima llegué tras 9 horas de autobús (VIP, por supuesto) ya de noche. Le dí a un taxi el nombre del hostal que me habían recomendado y, al estar lleno, me alojo en uno cutre que había al lado. A la mañana siguiente, temprano, me cambio de hostal y comienzo sin esperarlo uno de los días más trepidantes de mi estancia en Perú, que relato tal cual a continuación.
Tras dar una vuelta por Barranco, el distrito donde estaba alojado, decido acercarme al centro en autobús a ver que se cocía por allí. Al rato de ir subido, pregunto a una señora mayor que si quedaba mucho para llegar y me dice que no me preocupe, que ella me avisaba, pero que quedaba mucho. A la hora más o menos de conversación un poco aburrida, al ver que habíamos ya pasado una zona que podía parecerse centro y decírselo a la señora, me responde que se ha equivocado y que creía que íbamos en otra línea pero que no me debía bajar donde estábamos porque era uno de los distritos más peligrosos de Lima. Cuando la señora me da permiso para bajar, cojo otro autobús en sentido contrario tardando en total casi dos horas en llegar de mi barrio al centro. Me parece mentira. Antes de llegar a la Plaza de Armas almuerzo en un restaurante de la zona de la bolsa un menú del día bastante bueno con un señor que se sentó en mi mesa, pues el sitio estaba a reventar. Me recomendó tomar Pisco Soeur, el cocktail estrella de Perú en el hotel donde dicen que lo inventaron. Me lo ponen doble y riquísimo y, agradecido por mis alagos, el camarero me lo rellena cuando lo estaba terminando. Contento, llego a la Plaza de Armas donde hay un desfile regional de gente bailando danzas tradicionales y un chaval que había por allí comienza una charla que terminó en estafa.
En mi descarga solo puedo alegar que era un buen actor. Caí como un idiota, con una historia de varias horas que puedo resumir así. El chico me contó que era boliviano y que vendría este verano a España con su grupo de música. Me invitó a acompañarle a un bar allí cercano diciéndome que tocaría en un rato con su grupo, del que su padre y su hermana formaban parte. Dudé un momento, pero no veía nada raro. El bar tenía buena pinta y pidió una jarra de Pisco Souer. Apareció la que se suponía que era su hermana y seguimos bebiendo y entablando una supuesta amistad. Era una historia bien montada, algo debía tener de realidad, no se muy bien donde empieza el engaño y donde la verdad. La hermana me contó que era su cumpleaños y que su novia le había dejado y seguimos bebiendo. Nos hicimos fotos, intercambiamos las camisetas, nos dimos las direcciones... Después, preguntándome si les iba a invitar, pidieron un plato de carne de alpaca. Accedí, pero cuando dijeron de pedir una tarta de chocolate me acerqué a la barra a preguntar por la cuenta, ya que no llevaba mucho dinero encima. 640 soles por 7 jarras de pisco souer y un plato de carne. Eso es aquí una barbaridad y después de mucho rato de tira y afloja largo y arduo, complicado de resumir, la cosa se quedó en 300 soles, equivalente a unos 78 euros. Me engañaron entre los actores y el camarero compinchado como a un turista ramplón pero lo tomé bien: pensé que era mejor considerar el incidente como un impuesto que había que pagar por aprender una lección y que había pasado varias horas divertidas. ¿Qué iba a hacer? Desde luego, algo parecido no vuelve a sucederme en la vida.
Un taxi me lleva de nuevo al hostal donde me recoge enseguida Andrea, una amiga muy simpática de mi amigo Álvaro con la que estuve de fiesta, esta vez a base de cerveza, junto a sus amigos hasta las 6 de la mañana. Imaginaos como me levanté al día siguiente.
El resto de mi estancia en Lima lo paso tranquilo, disfrutando del barrio de Barranco a ritmo de Chabuca Granda. "Fina Estampa" es una de las canciones de esta cantante de vals peruana que retrata fielmente el bohemio barrio de Barranco donde creció y la sociedad distinguida que lo habita. Anteriormente era un pueblo de de las afueras pero el crecimiento desmesurado de la ciudad lo engulló. Es tranquilo, seguro, bonito y con mucha vida nocturna.
Mi hostal, además de estar bien ubicado, es más bien una casa de huéspedes con gente joven extranjera diversa que funciona como una familia. Me acogen bien, almuerzo con ellos y, como tienen costumbre cada sábado, nos reunimos en el patio central en una fiesta informal a la que acude mucha gente. A la vuelta de Iquitos, los volveré a ver.
De vez en cuando viene bien parar un poco y dejar de visitar cosas de un lado para otro. Estos cuatro días de relajación en Lima (o, mejor dicho, Barranco) me sentaron fabulosamente. Pude ver también por encima la ciudad de Lima con sus barrios infinitos de chabolas, su barrio snob de Miraflores de lujo desbordante y bellos atardeceres, su barrio central capaz de lo mejor y de lo peor... 9 millones de habitantes dan para mucho. "Del Puente a la Alameda..."

4 comentarios:

  1. Jajaja! Ten mucho cuidado con los "amigos" que haces y ven pronto que se te echa de menos, aunque este blog nos hace tenerte mas cerquita. Besos, Nuria

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  2. También se os echa de menos por aquí. No os preocupéis, extremaré las precauciones con los nuevos amigos.
    Muchos besos para tí y para Marta

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  3. es increíble... estar cualquier tarde en casa y pensar:- Voy a ver por dónde anda Manolito, enchufarte a esto y seguirte la pista....

    lo de la estafa imagino que es el precio q hay que pagar en la busca de nuevas experiencias, especialmente si viajas solo...Estas cosas si salen bien son las que quedan, pero si salen mal te llevas es sustillo..pero como tú dices de todo se aprende ;-) muchos besitos!!!!

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  4. ¡Gracias Nadia!
    Sí, la verdad es que es un buen invento.
    Se agradecen un montón tus comentarios. Da una alegría tremenda saber que alguien está pendiente de lo que escribes.

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