Andes argentinos cerca de Mendoza

domingo, 16 de mayo de 2010

19. Otoño primaveral en Mendoza

La siguiente parada es Mendoza, varios cientos de Kilómetros más al Sur. La inmensidad de este país me impresiona al atravesar vastos terrenos sin un alma. Mendoza es una ciudad próspera y moderna. Un terremoto la destruyó en el siglo XIX dándole la oportunidad de renacer unos metro más al oeste con un diseño ordenado e higiénico, con calles anchas y arboladas y plazas para el recreo, de acuerdo con los parámetros de la época. El resultado es algo impersonal pero muy efectivo. Me llama la atención especialmente el sistema de canales que mantiene todas las avenidas con sombra de plátanos gigantes, gracias al agua que llega del deshielo de las cumbres de los Andes, pues en esta ciudad ubicada en un páramo desierto apenas llueve. El color ocre de los viñas y de los árboles de la ciudad hace que me reencuentre con las estaciones: el otoño es marcado pero en mi espíritu es primavera. En el mes de mayo es primavera de toda la vida de Dios.
Tenía ganas de conocer gente, así que paré en el albergue de juventud. Mucha juventud, no encajo del todo en este ambiente happy internacional (me aburre un poco) pero es cierto que está bien para estar acompañado, aunque no se duerma muy bien. Allí conozco a una chica de Cataluña y a otra gente más, sirviéndome para estar muy entretenido para arriba y para abajo. Un par de días los dedico a la ciudad, otro a beber vino visitando bodegas con una bici alquilada y otro más a conocer un poco más de cerca el Aconcagua, la montaña más alta de América. Las montañas tienen por aquí una verticalidad como no la había visto antes en todos los Andes.
Me sorprende la amabilidad de los habitantes de esta ciudad. En un autobús no teníamos monedas para pagar (lo de las monedas y este país daría para escribir una entrada completa) y aunque nos dejaron pasar, un montón de gente nos dió en el mismo autobús monedas para la vuelta. El carácter de este pueblo hace que te sientas bien en Argentina. Hace muchísimo. Bueno, el carácter argentino y los bifes de chorizo, unos chuletones de ternera increibles. Cuando vuelva a España voy a estar tomando fruta una semana. Me apetece y lo necesito. Tanta carne, tanta cerveza de litro y tanto alfajor se empieza a notar alrededor de la cintura.

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