Ya está el billete de vuelta comprado, el 6 junio vuelo desde Río a Málaga después de visitar Buenos Aires e Iguazú con el amigo Álvaro Artacho. Aunque aun me queda casi un mes de viaje siento que esto va llegando a su fin. Me parece antes de ayer cuando cogí (tomé, aquí en Argentina) el avión a Ecuador. Uno se mentaliza al tiempo que tiene de viaje y, la verdad, creo que cuando llegue el día no me apetecerá quedarme ni una semana más pero probablemente hubiera pasado lo mismo si hubiera planificado estar por aquí 6 meses o 1 mes. Mentalmente uno se prepara para lo que dure el viaje y no quiere ni más ni menos.
Desde Santa Cruz no se si continuar por Tarija (previo paso por carretera de muerte) o pasar directamente a Argentina. Tras comer un pollo un poco asqueroso en la estación de Santa Cruz lo considero y finalmente me puede la comodidad. Tengo que confesar que llegar a Argentina fue un alivio. No era consciente de lo que añoraba la civilización. Bolivia es el tercer mundo y cosas como un café en condiciones o una cena de país desarrollado sientan muy bien. Y Argentina es un país desarrollado aunque esté lejos del bienestar europeo.
Salta es una ciudad muy viva pero la recorrí un día que estaba muy muerta: el uno de Mayo. Aún así me gustó, aunque fue la provincia junto con la de Jujuy lo que más me llamó la atención. La peregrinación por el Norte de Argentina comenzó con una excursión a un salar inmenso que había en una región muy alta llena de cactus. Aunque creo que no tiene nada que ver con el de Uyuni a mí me gustó un montón. A la vuelta me quedé en el pueblo de Pumamarca para intentar cruzar al día siguiente a un pueblo de Chile llamado San Pedro de Atacama. Pumamarca es un pueblito muy chico y turístico pero con muchísimo encanto. Allí al lado está el famoso cerro de los siete colores donde se pueden contar literalmente siete colores de roca: naranja, marrón, verde, morado, amarillo, rojo y gris. Es el primer pueblo de la Quebrada de Humahuaca, un valle con unos paisajes áridos pero con una geología de belleza brutal.
Temprano por la mañana me recoge el autobús en el pueblo para cruzar a Chile pero después de esperar un rato en la frontera el autobús da media vuelta porque el puerto estaba cerrado por la nieve. Para colmo se pincha una rueda del autobús por lo que el viaje para llegar a prácticamente el mismo lugar (por variar me bajé en Jujuy) dura diez horas. Bastante frustrado mando a la mierda el viaje a Chile y decido no repetir otra vez la misma carretera (era la misma que me llevó el día anterior al salar). Jujuy, la capital de la provincia, no tiene mucho para ver y continúo visitando la Quebrada de Humahuaca. Tilcara fue el siguiente pueblo en el que estuve, la verdad que precioso. Allí duermo unas siestas brutales, hago una cabalgata (vuelta a caballo) y un breve trekking con llamas. Con unos polacos que conocí en el hostal con lo que también fui con las llamas visito el pueblo de Humahuaca y, de nuevo en Salta, alquilamos dos días un coche para conocer Cafayate y Cachi. De nuevo una paisajes espectaculares, con unas rocas de mil colores que creaban en el camino figuras que merecían una parada: el sapo, el monje, el anfiteatro... No recuerdo un sitio con una paisaje tan tremendo y conducir por esas carreteras es un placer aunque quizás nos pasamos con los kilómetros. Los polacos son simpáticos pero el segundo día de coche me empiezan a cargar un poco. ¿Me estaré volviendo un huraño de tanto viajar solo?
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Pues por aquí te esperamos como agua de mayo.
ResponderEliminarUn abrazo,
CRISTINA
Con tanto viaje, no voy a poder contar contigo para ninguna excursión en todo el verano. Vas a llegar saturado!
ResponderEliminarLo de tanta siesta me recuerda a algo...
Un abrazo y nos vemos el 6 de Junio!!
¡Nos vemos el 6! Ya voy teniendo ganas. El verano será largo, con tiempo para todo (incluida la siesta), como los de la EGB
ResponderEliminarno me puedo creer que se vayan a cumplir ya los 4 meses de viaje en solitario...y así es. Buen final acompañado de Alvarito ;-) Espero que cuando llegues no se te agolpen los recuerdos y sepas por dónde empezar a contarnos aventuras. Habrá que organizar una merendola o cenita con horas por delante, no??? un beso muy fuerte
ResponderEliminar¡Claro! La vuelta a casa también es un buen momento del viaje. Concretamos pues
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